miércoles, 25 de febrero de 2015

CAMPESINA...


CAMPESINA…

Ella mujer abnegada,
al despuntar la mañana,
se levanta tempranito
limpiecita y arreglada,
para preparar a tiempo
con su toque personal
el desayuno a los hombres
que al campo van a bregar.

El café ya está colado,
el perico en la sartén
la mesa casi servida…
sólo le falta poner,
en esos platos, la arepa,
hecha con maíz bien blanco,
molidos por esas manos
que trabajan sin descanso.

Esas arepas calientes
hechas a lecha y fogón
tostaditas, delgaditas,
servidas con mucho amor,
es el pan de cada día,
en la casa del patrón
y ella hacendosa  las sirve,
cumpliendo con su labor.

Esa mujer campesina,
con sus manitas cansadas,
son las de una buena madre,
que cumple con la jornada,
para llevarle a sus hijos,
cuando llegue a su jacal,
el sustento con que sabe
ella los va a alimentar.

Campesina de mi tierra,
humilde y trabajadora,
sincera, pura y sencilla,
una gran batalladora,
alegre y dicharachera,
eres la esencia, la flama
que lleva orgulloso el nombre
de mujer venezolana.



Autora: Iris Ponce

Febrero 22, 2015

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